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La Descalza de la Quinta Gameros

LEY31101402IMEl ahora Centro Cultura Universitario Quinta Gameros, es una de las mansiones más hermosas de la ciudad de Chihuahua y de México, fue proyectada y construida por el arquitecto colombiano Don Julio Corredor Latorre, por encargo de Don Manuel Gameros, quien estaba profundamente enamorado de una joven quinceañera llamada Rosa, lo cual explica que en los relieves decorativos de la casa predominen las rosas y los mascarones femeninos con la figura de la joven.

La construcción inició en 1907 y terminó en noviembre de 1910, cuando estalló la Revolución Mexicana y el señor Gameros se vio obligado a abandonar el Estado.

En 1913, el General Francisco Villa ocupó la Ciudad, y la Quinta Gameros fue intervenida por las autoridades revolucionarias; en ella vivió por un par de meses Don Venustiano Carranza.

Esta casa llegó a funcionar como prisión y cuartel general de Francisco Villa, y hasta como hospital. A pesar de ello, pareciera que los años no la ha tocado, aún conserva estilo y decoración esmerados, la ornamentación externa está compuesta por una gran cantidad de detalles florales, figuras antropomorfas y zoomorfas, labradas magistralmente en cantera, aunque quizá los detalles más interesantes sean las salamandras que decoran la base de las gruesas volutas de piedras que sostienen los balcones superiores.

Es posible que haya una infinidad de historias por contar acerca de esta casa, construida no sólo de cantera, si no por ilusiones, sufrimientos y demás sentimientos de quienes han estado en su interior y percibido la fuerza y el enigma de sus paredes.

Uno de los guardias que protege la mansión cuenta como hace nueve años vio una sombra que cubría la luz de los tragaluces, por lo que fue rápidamente hasta el segundo piso, en donde vio a una hermosa muchacha que andaba descalza, vestida con seda de colores verde y rosa. Entonces se dirigió a ella:

- Disculpe señorita, pero los turistas no pueden entrar al segundo piso. ¿Cómo llegó hasta aquí?

La joven sonrió antes de musitar:
- Naturalmente que por la otra puerta, siempre está abierta. Disculpe Usted, ando descalza porque tengo mucho calor y mis zapatos están en los jardines. Me voy para que no lo vayan a regañar.

Ella caminó hacia un lado de la puerta y el guardia hacia el otro. Cuando él bajó le aviso a su compañero que andaba una persona en el segundo nivel. Su compañero sacó la llave para abrir la puerta y subió junto a él, pero ya no encontraron a la muchacha. Se preguntaron cuál sería la puerta por la que entró si ellos usaron su llave para entrar y salir, y nunca antes habían dejado abierta alguna puerta.

El guardia recordó que la muchacha había dicho que andaba descalza y que sus zapatos estaban en los jardines, así que fue a buscarla; al no encontrarla en los jardines subió nuevamente, pero sus compañeros que estaban en la puerta principal no la habían visto salir. Aún cuando registraron la casa entera, no la volvieron a ver jamás.

Después los dos años restauraron el segundo piso, se llevaron varias cosas y sólo quedó una capita de polvo sobre el piso. Cuando los guardias volvieron a las ocho de la mañana se dirigieron al segundo nivel y vieron las pisadas de una mujer, las cuales no tenían salida a ninguna puerta, al menos no apreciada por simples mortales.

Con el paso de los años los guardias de la mansión han llegado a ver con familiaridad los pasos de la mujer descalza.